Yo me acerqué con el bote, muy lentamente.
Había escuchado que si lograba encontrar el lugar exacto dónde le gusta ser rascado, se iba a quedar a nadar conmigo.
No podía dejar de mirarlo, hasta me pareció que tenía un perfil casi humano.
Me miró y lentamente empezó moverse, despacio, pero muy torpe.
Sentí que debía tocarlo y mientras movía su aleta dorsal, estiré mi mano. Pero se alejó todavía más y desapareció torpemente bajo las aguas transparentes.
Perdón, pero por un momento pensé que te iba a arrancar la mano de un tarascón. Y bue...
ResponderEliminarSi buscás que es un sunfish te va a cambiar la idea jaja. Beso!
ResponderEliminarSe fue, si, a navegar en su propio mar...
ResponderEliminarSaludos
J.
Pd: ¿Un yate le vela ligera?