16 de julio de 2012

Nunca más

Suena el teléfono.
Paro la grabación, me saco los auriculares.
 - ¿Hola?
- ¡SÍ! ¡¿CON QUIÉN HABLO?!
- Con Soledad.
- Ah, no perdón.

Salgo de bañarme.
Suena el teléfono, sin siquiera darme tiempo a vestirme.
- ¿Hola?
- Eh... ¿José?
- ... Eh... no... Soledad.
- Ah.

Haciendo un ejercicio de Química Inorgánica.
Suena el teléfono dos veces.
Me paro.
Llego al teléfono.
Cortan.
Me siento.
Agarro el lápiz.
Suena el teléfono.
Corro a atender.
Cortan.

Viendo una película.
Suena el teléfono.
Paro la película.
Me levanto.
Atiendo.
 - ¿Hola?
- ¡Hola amiga! desde el sábado que estoy intentando llamarte para que vayamos a la casa de Pablo.
- ¿Perdón?
- ¿Ana?
- No.
- Ah, perdón.

Llego de la calle.
Suena el teléfono.
Me apuro en subir las escaleras.
- ¿Hola?
- ¿Escribanía?
- No.
- Disculpe.

Suena el teléfono.
Dejo que suene.
Llaman de nuevo. No atiendo.
Vuelven a llamar.
Me levanto del sillón.
Atiendo.
- Hija, estoy tratando de ubicarte hace rato, ¿por qué no atendías?
- Ya no atiendo el teléfono, atendí por tu insistencia.
- ¿Y por qué no atendés? Bueno, no importa... te llamaba para decirte que...

Entonces, no es que el teléfono no sea un gran invento, si no que a nadie se le ocurrió que a estas alturas los números de teléfono se iban a diferenciar en sólo tres dígitos y que, por lo tanto, semejante cantidad de imbéciles se iban a equivocar al discar. Sepa disculpar las molestias ocasionadas, pero yo no atiendo más.

5 de julio de 2012

Nada nuevo

Y quizá lo que es peor, es que todos terminamos siendo interinos en este reinado, aún las sirvientas rebeldes. 

15 de junio de 2012

Incertidumbres provincianas


 
Y al final toda la lealtad se supo guardar en secretos y bolsillos.
Mejor decirlo en voz baja y no tendremos la certeza. 

23 de abril de 2012

Ni que sí, ni que no.

 Adrián, entonces le preguntó: - ¿Y si te dijera que no?
 - ¿Y si me dijeras que no, qué?
- Claro, si te dijera que no.
- Te contestaría que está bien.
- ¿Que está bien qué?
 - Que está bien que me digas que no.
- ¡Ajá! Pero, ¿un "está bien", pero que en realidad está mal o un "está bien" que verdaderamente está bien?
- Un está bien, de que está bien.
- Hmm... Por eso no voy a decirte que no.
- ¿Entonces?
-...
- ¿ENTONCES?

Adrián se levantó de la mesa.
Ni siquiera miró para atrás cuando cruzó la calle, dejándola sentada en la mesa del bar.

19 de abril de 2012

Intitulado: Nº 11

En la carta también había un par de recriminaciones y amenazas, además de unos pocos mimos.
Se reclinó en la silla. Se miró de reojo en el espejo, desnuda, no había encontrado otra forma de escribirle cartas.
Se miró el ceño fruncido, la boca apretada.
Pensó que firmar sólo con su nombre era suficiente.

Abrió el sobre.
Él nunca le contestaba. Ella siempre se lo recriminaba.
Una vez más sospechaba que había otra, que debía haber otra, razón por la que nunca contestaba.
No firmó con dedicatoria.
Por primera vez pensó que había otro.
En su respuesta hubo recriminaciones, además de muchos mimos.

21 de marzo de 2012

The Thrill is gone

- ¿Y el café?
- Hacetelo vos.
- ¿Cómo? Pero si vos...
- Sí, bueno. A veces es así. Una tiene ganas de hacer el desayuno un día y después no.
- No sabía que...
- Y sí.

Él la miró por encima de la mesa de la cocina, sorprendido.
Ella del otro lado, seguía revolviendo su café, concentrada en el fondo de la taza.

- ¿Es sobre el café nada más?
- No.
- Me imaginaba.
- También es por verte la cara todos los días, desde que me despierto hasta que me acuesto.
- Pero si casi no estás en casa.
- No interesa, saber que estás acá me hace no querer volver.

Se callaron. 
Ella se levantó y tiró el café por la bacha de la cocina.
Él escuchó cómo caminaba hacia el cuarto, arrastrando las pantuflas por el pasillo, abría el placard, sacaba la ropa, cerraba con fuerza.
Cómo tiraba las pantuflas, y se ponía los tacos; volver sobre sus pasos, pasando frente a la cocina, dirigiéndose hacia la puerta principal.
Escuchó, perdido en el efecto Doppler, cómo bajaba los escalones de las escaleras. 

Puso a calentar agua para hacerse un té. El café nunca le había gustado.

                                                                                                   
     Lo que me supo inspirar la canción y esas cosas de las que tanto me hablaste.