9 de enero de 2011

Poema a la noche de nada

Que se yo... no se manejarme con los poemas pero ahi va un intento:

Noche de nada, de lluvia y de rios urbanos.
Ni aroma a lluvia hay ya de tan hastiada que estaba la lluvia de caer.
Noche de silencios, de poca luz y resbalosa.
Nada más que el ruido de los autos mojando esquinas en monótono murmullo.
Noche de soledad, falta de amores.
Nadando como si fuera en un mar, van las hormigas, creyendo el apocalipsis cercano.
Noche de cielo gris, nada de luna y apenas fresca.
Noche de sueños tristes y mojados, de esperanzas rotas y desanimadas.
Noche de nada, tucumana y húmeda.

7 de enero de 2011

Esperándolo

Ella estaba sentada, esperando.
“¿Y si se habrá olvidado? Quizás se durmió. Yo lo llamo… pero no, porque sino voy a parecer una desesperada. ¡MIRÁ! ¡Está conectado!, entonces despierto está, pero ya tendría que estar llegando para acá, ¿qué hace conectado? Capaz que se viene en auto, entonces no tardaría tanto… pero mirá el descaro, no me habla él tampoco. SABE QUE ESTOY CONECTADA, ESPERÁNDOLO Y NO ME HABLA. ¿Y si me desconecto? O mejor, le hablo y me desconecto… tiene que ser algo fresco, casual, casi como si no me importara que no venga… pero si me importa. Quiero que venga. No me voy a perseguir más, yo no le ruego a nadie, igual si no viene él sale perdiendo. No lo hablo más, decido que no lo hablo más hasta que él me de señales de vida. Pero qué hijo de puta, me tiene acá esperándolo Y ESTÁ CONECTADO. Espero un rato más, capaz que se desconecta, lo que significaría que está por venir. Ya va a ser la hora además. Listo, mañana cuando me llame, le voy a cortar el rostro y no voy a darle más cabida. A mi nadie me tiene esperando…”


Daniel dice:
·  Hola! Mil disculpas que no te haya llamado ni nada, pasa que estaba ocupadísimo.
“Casual… como si no te importara.”
Laurita dice:
·  Hola, no te preocupés… la verdad menos mal que no viniste puntual, porque recién salgo de bañarme.
Daniel dice:
·  Menos mal entonces, vos como estas? Me encantaría verte hoy, pero se me complica muchísimo.
·  Además tengo un dolor de cabeza terrible, y parece que me estoy engripando.
Laurita dice:
·  En serio?! Estás tomando algo?
Daniel dice:
·  No, pero creo que tendría que estar tomando algo… no se como voy a seguir haciendo tramites, tengo la cabeza que se me parte. En serio no te molesta que nos veamos mañana?
Laurita dice:
·  No… si estás tan ocupado y tan mal no te voy a hacer venir para acá.
·  Si mañana no te sentis bien entonces nos vemos pasado, no hay problema, pero toma algo.
Daniel dice:
·  Eso tengo planeado hacer… tengo que salir de nuevo, perdón que no pueda ir hoy.
·  Nos vemos mañana o pasado.
Laurita dice:
·  Si, vos no te hagas drama, cuando estés mejor avisame. Cuidate!

“Ay, pobrecito... pero, ¿será verdad?"

6 de enero de 2011

Caminata nocturna, fresca y salteña

Finalmente salí a caminar, chocolate en mano, los pies desnudos, una campera de lana. Primera contradicción.
Empecé a caminar para donde siempre caminaba, con la esperanza de siempre: volver a cruzar la mirada.
No lo encontré, pero caminé igual por la plaza.
Seguí en línea recta, hasta que la crucé.
La mirada venía de otro, pero era la misma.
Decidí volver por el mismo lugar, no podía saciarme.
Lo hice, pero esta vez dejé que me mirara unos instantes para yo recién devolverle la mirada.
Entonces me topé con este ícono, campera de cuero, guitarra Fender al hombro, pelo ondulado y largo apenas, botas de cuero. No era nadie, pero hacía un gran esfuerzo.
Las piedritas se me incrustaban en las ojotas, los anteojos en la nariz, las manos en los bolsillos.
Decidí emprender la vuelta, las flores, el pesebre, la plaza de nuevo, pero sonaba Tatiana Parra, no podía abandonar la caminata entonces.
Empecé a caminar en otro sentido, pero me di cuenta de que iba allá, como lo fue en otros tiempos.
A dos cuadras del destino me di cuenta de que ya no tenía sentido, que el afecto que había depositado hacía tanto en esa casa de tránsito para este viajante tucumano, a lo largo del camino se había perdido.
Doblé en esa misma esquina. Toqué varias veces la traba buscando consuelo de aquél viejo desamor, en mes y medio o en seis años iba a volver a encontrarlo.
¿Y si me tomaba un colectivo? Hubiera sido correcto, pero buscando en los bolsillos me di cuenta de que no tenía plata.
Las luces, la otra plaza, el tipo detrás de los arbustos, los perros que se correteaban jugando, la pareja besándose.
Una mujer, un hombre sopesándola, yo en el medio.
Las calles vacías.
Un curso de fotografía, pero no iba a quedarme mucho tiempo.
Volviendo, los locales de decoración, las puertas,  la computadora, las teclas, Tatiana Parra, MI hambre de esperar.
  



4 de enero de 2011

Si tuviera algo para decir

Definitivamente dejaría de lado las frases insulsas en facebook
Escribiría algo que conmovería hasta al caracol que se durmió en la pared de mi cuarto.
Me esmeraría en transmitir sensaciones.
Trabajaría sobre mi lenguaje.
Pero sobre todo, y más que nada, esta entrada no existiría.

1 de enero de 2011

Soledad


Espero de corazón que no leas esto, las confesiones de amores nunca terminan bien, y mucho menos entre nosotros.


Pero esta no era una soledad perfecta, era completamente acompañada, lo cual la hacía un intento de soledad, y así, aún más patética, porque si hay algo que debo reconocer de la soledad es que es noble cuando tiene verdaderas intenciones.
No sabía que hacer, ¿y si lo llamaba? No era correcto, la vida sigue… además nos habíamos visto hacía un par de días.
Aunque no a ÉL porque ya no era de mi agrado, entonces entendí que mi soledad siempre iba a ser imperfecta, siempre iba a haber un amor desandado que me recordara que nunca estuve completamente sola.
Embalada en mi solitario aburrimiento, saqué de la cocina una factura, la cual entre mordida y mordida, fue convirtiéndose en un error.
Las reminiscencias de una tarde feliz hicieron estragos en mi cabeza.
La dejé, a fuerza de cordura, pero ya era muy tarde.
Su sonrisa, sus besos, sus abrazos, sus caricias, sus murmullos, sus ojos… Ay, sus ojos.
¿Estarás pensando en mí?

Un nuevo año, les guste o no.

Bueno, no suelo proponerme metas para el año que empieza, es más... no lo hice nunca.
Sin más, como estamos en tiempos de cambio y experimentación (para los que no se enteraron tengo una cuenta en mi archienemigo Facebook: Soledad Amaya, y si... hay que promocionar.), pasando por el blog de un señor, que dicho sea de paso tiene delirio por los mismos libros que yo, me tenté y cedí a la petición de enumerar mis proyectos.
Ahí les van:
Aprender a tocar el teclado, bailar salsa, hacer bungee jumping, aprender a sacar fotos decentes (ni hablar de fotos profesionales), volver a andar en bici, terminar todos los libros que me faltan, lidiar con la utopía de vivir sola, aprender a hacer sociales,ganar una apuesta y hacerme vegetariana de una vez por todas y cliches como la paz y el amor y todo eso... supongo que algo mas me queda, ya se verá.
Bueno, es una probadita de todo lo que quiero lograr, además de cuestiones en el campo amoroso, pero no vienen a cuento.
Gente que tengan un 2011 fantástico y que les sea leve.
PD: si se copan, diganmé Uds que quieren para este año, y sino lo hacen, tengan en cuenta: "Al cabo que ni quería saber".